POLITICA   24 de octubre de 2017

Cristina sumó más bancas que los gobernadores y complica el rearmado del peronismo

Ganó bancas en casi todas las provincias y se proclamó jefa de la oposición. La interna que viene.

"Unidad Ciudadana será la base de la construcción de la alternativa a este gobierno", anunció Cristina Kirchner desde el palco, tras reconocer la derrota en la provincia de Buenos Aires en manos de Cambiemos.

Los números la avalan: aun perdiendo Buenos Aires sumó 3 diputados más que los que arriesgó (13 contra 10), 1 más en la Ciudad (3 contra 2) y agregó 2 santafesinos y bancas puras en Salta, Córdoba, Tierra del Fuego y Neuquén, entre otros, que le permitirán proyectar cerca de 70 bancas.

A los gobernadores que la torearon les fue bastante mal. Juan Manuel Urtubey sólo ganó una banca, Juan Schiaretti 3 pero perdió por 20 con Cambiemos y hubo derrotas en Gustavo Bordet (Entre Ríos) y otras inesperadas como las sufridas por Domingo Peppo (Chaco), Sergio Casas (La Rioja).

Muchas derrotas de los mandatarios fueron posibles porque candidatos kirchneristas armaron sus listas y le restaron votos. Chaco y Salta fueron dos casos.

El futuro del peronismo quedó en un limbo indescifrable, que Cambiemos imagina aprovechar para captar voluntades sueltas.

El Bloque Justicialista, arma de gobernadores y sindicatos creada el año pasado como escisión del FpV, tiene 17 bancas y no superaría las 20 con los números de esta noche.

Aun golpeado por la derrota en Buenos Aires, Sergio Massa conservará una veintena de diputados y su socio Juan Schiaretti otros tres, un número nada despreciable e imposible de ignorar por los gobernadores, si mantienen la idea de tener un bloque propio. Ya hablaban de ofrecerle la jefatura Graciela Camaño para que no se les escapen.

Con su discurso en la noche del domingo , Cristina buscó acorralar a José Luis Gioja, diputado y presidente del PJ, promotor de una fuga al bloque Justicialista junto a sus coterráneos y sus pares chaqueños, formoseños, entrerrianos y tucumanos. El pedido de desafuero a Julio De Vido del miércoles, iba a ser el punto de partida.

Pero no juntaría más de una decena de compañeros y podrían dejar un bloque más chico del que dejen. Para evitarlo, necesitarían agregar otros aliados como los 5 diputados del Movimiento Evita o socios de partidos provinciales, que estaban más interesados en tener espacios propios para negociar.

Los misioneros lo anunciaron antes de las elecciones y los santiagueños lo hicieron siempre y no cambiarán tras la aplastante victoria de Gerardo Zamora.

Con estas cifras aislar a Unidad Ciudadana no será una tarea fácil para los gobernadores, o al menos tendrá costo, porque los dejaría como una minoría, capaz de ayudar al Gobierno para el quórum pero no necesariamente para complicarle las sesiones.

En el Senado, el FpV-PJ redondearía 29 bancas, Miguel Pichetto anunció varias veces que romperá con Cristina Kirchner y sus aliados, pero sí lo hace dejará de ser la primera minoría y le regalará esa condición a Cambiemos.

No sería una decisión fácil, porque le permitiría al oficialismo sumar un voto en el Consejo de la Magistratura. Cristina, de mínima, arrastraría a otro bloque a Anabel Fernández Sagasti (Mendoza), Ana Claudia Almirón (Corrientes), Marcelo Fuentes (Neuquén), Ana Ianni (Santa Cruz), Nancy González (Chubut) y tal vez María Pilatti de Vergara (Chaco).

Para no sufrir ese costo, Pichetto podría improvisar una alianza con peronistas que por ahora no se mezclaron con su bloque, como los 2 pampeanos, el cordobés Carlos Caserio o el chubutense Alfredo Luenzo.

Pero estos dos últimos,  en agosto anunciaron que prefieren un interbloque de partidos provinciales, alejados de la dinámica peronista.

Tal vez la sangre no llegue al río y los gobernadores logren un pacto de convivencia con Unidad Ciudadana.

Uno de los interesados es el formoseño Gildo Insfrán, quien este domingo ratificó sus 2 senadores. Con un peronismo tan menguado, se harán sentir.

Fuente: La polìtica on line

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