ACTIVIDAD AGROPECUARIA  4 de julio de 2018

Soja texturizada: crece el mercado de la “carne vegetal”

Este derivado de la oleaginosa gana lugar en el mercado alimenticio. Se presenta con características similares a la carne vacuna tanto por su sabor, textura y aroma.

De la soja, uno de los principales cultivos que se producen en el país, se obtienen diferentes subproductos. Entre ellos, en los últimos años, tomó preponderancia la proteína de soja texturizada, conocida también como “carne vegetal” por su parecido con la carne vacuna.

 

Es de común conocimiento que en Argentina la carne vacuna tiene un rol protagonista en la dieta. Desde el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) aseguraron que el 54 por ciento de los ciudadanos se considera fanático de este alimento. Sin embargo, también es sabido que cada vez son más las personas que se inclinan por el vegetarianismo o por la “comida saludable”  y por lo tanto los derivados de la soja de a poco ganan terreno en el consumo interno.

 

La soja texturizada surgió como una alternativa al alimento vacuno por sus similitudes. En este sentido, Varinia Sánchez, educadora en Alimentación, en diálogo con Agrofy News, expresó que este producto bien preparado y condimentado “realmente parece carne”. Además, destacó que posee un alto contenido de proteínas.

 

A su vez, la licenciada en Nutrición. Rocío Hernández. comentó que la soja texturizada sustituye a la palatabilidad, es decir que recuerda el sabor, textura y aroma de la carne.

Del grano a la mesa

La soja texturizada tal como se la conoce es un derivado de esta oleaginosa. Este cultivo llega a las aceiteras que se encargan de extraer la materia grasa. Luego de este proceso se obtienen dos productos, el aceite de soja y la harina desgrasada.

 

Las empresas utilizan la harina desgrasada como materia prima para realizar el texturizado de soja. Jorge Bouguer, encargado de producción de Hexal SRL, compañía dedicada a la producción de este alimento, expresó a Agrofy News, que “es un proceso simple” y parten de la materia prima, que tiene un alto contenido proteico.

 

El método de elaboración comienza con la humidificación de la harina y luego se introduce en la extrusora. Durante este procedimiento, la temperatura supera los 120 grados centígrados. En la boca de salida se coloca una matriz con el tamaño del texturado. Luego se realiza un proceso de secado y está listo para la comercialización.

 

Por su parte, Bouguer destacó: “No se utiliza una soja en particular, utilizamos la que está en el mercado”.

Carne vacuna o vegetal

Tanto la carne vacuna como la vegetal son proveedoras de proteínas por excelencia. Hernández comentó que la carne vacuna contiene alta proporción de aminoácidos esenciales: “Son aquellos que el cuerpo no puede sintetizar y por ende necesita incorporar a través de los alimentos. También aporta hierro y otras vitaminas y minerales”.

 

En este sentido, la licenciada en Nutrición destacó que estos alimentos no son sustitutos ya que cada uno posee su propios nutrientes y ninguno es completo.  Por su parte, explicó que la soja texturizada es un alimento económico y muy rendidor y aporta proteínas de buena calidad, pero no del todo completas.

 

La soja texturiza gana su lugar en el mercado, principalmente en aquellos que no desean comer carne pero sí sentir la misma textura y sabor. Existen diversas formas de incorporarla a la dieta. Las comidas más comunes pueden ser hamburguesas, milanesas, estafados, pasteles, entre otros.

 

El sector sojero encontró un mercado al que puede explotar, pero va creciendo de manera lenta. La nutricionista Hernández resaltó: “Sin dudas es algo que está creciendo y hacer una lectura de este crecimiento es necesaria”.

 

Autor: Rodrigo Bonazzola

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