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CASO ESCOBAR GAVIRIA

23 de noviembre de 2020

IMPORTANTES REVELACIONES EN EL SEGUNDO JUICIO A JUAN DIEGO ESCOBAR GAVIRIA

Santiago Tavares (denunciante) y Alexis Endrizzi (testigo y amigo)

Finalizó el segundo juicio por abuso sexual, seguido al ex párroco de Lucas González. A pesar de la omisión de estos detalles por parte de otros medios, FM Sensación 88.7 te cuenta TODO. Por Ricardo Delgado.

El pasado jueves finalizó el juicio seguido por el joven Santiago Tavares de 19 años, contra el cura Juan Diego Escobar Gaviria por un delito de abuso sexual supuestamente producido cuando el joven era menor de edad.

Recordamos que Tavares ya había sido testigo de la fiscalía en el anterior juicio seguido a Escobar Gaviria, en el cual el cura fue condenado a 25 años de prisión en 2017.

FM Sensación 88.7 tuvo acceso a una privilegiada fuente del tribunal, quién nos ha develado de primera mano, los detalles que posibilitan que relatemos aquí,  gran parte de lo ocurrido en este juicio.

LOS TESTIMONIOS DE LA FISCALÍA

El Fiscal Rodrigo Molina y el querellante Dr. Mariano Navarro presentaron los testimonios del propio denunciante Santiago Tavares, de su madre Sra. Sandra Mujica, de su amigo Alexis Endrizzi y de la madre de éste, Sra. Nancy Ruiz Díaz.

Y como perito de parte, se presentó la Dra. Diana Bonzi, psiquiatra, quien integra el E.T.I. (Equipo Técnico Interdisciplinario) de Nogoyá.

Tavares relató las circunstancias en que dijo haber sido sometido a abusos por parte del acusado.

En su testimonio, Tavares manifestó que había sido abusado mediante tocamientos y otras cosas, reiteradas veces en ocasión de viajes a Paraná, cuando viajaba en el auto de Escobar Gaviria, mientras éste conducía el auto. Este testimonio fue ratificado por el testimonio de Alexis Endrizzi, pero también fue desmentido por uno de los testigos de la defensa. 

Según sus dichos, estos abusos le habrían ocasionado graves problemas psicológicos y habían provocado  su retiro  del cuerpo de monaguillos de la Parroquia.

También, en un sorprendente fragmento de su relato, dijo  que Escobar Gaviria  era la persona más poderosa del pueblo, que tenía más poder que el propio Intendente Hanemann. Que el cura era quien decidía quién trabajaba y quien no, qué obras se realizaban y que manejaba a su antojo a la Policía, a los concejales, etc.

Consultado acerca de con qué profesional y con qué frecuencia se atendía, relató que desde 2018 se atendía con una psicóloga de Nogoyá,  llamada Verónica, dijo no recordar el apellido de esta profesional  y que iba a consulta tres veces al mes. También dijo que antes de eso había asistido a algunas sesiones con el Lic. Mario Cardoso.

Este último profesional,  había sido ofrecido como testigo por la Fiscalía para testificar en este juicio pero luego el Fiscal desistió de  su testimonio.  

La que sí declaró como perito de parte fue la Dra. Diana Bonzi, quien dijo que no participó en “este juicio que se está tramitando”, que no tomó intervención en esta causa y que sólo podía “responder desde lo general”. Dijo también que: “En el marco de este legajo yo no he escuchado ni visto la entrevista”

Consultada acerca de si en su opinión, en la breve entrevista que tuvo con el denunciante en el marco del juicio anterior,  había llegado a la conclusión de que hubo abuso, respondió “En ese momento no noté situación de vulnerabilidad”.

Además, de acuerdo a nuestra fuente, la Dra. Bonzi, dejó en claro muchas veces que no podía opinar sobre este legajo en particular porque no había intervenido en el mismo, y que declaraba de acuerdo a la generalidad y a sus saberes como profesional.

Consultada por la defensa, acerca de si una persona no formada en psicología o psiquiatría podía acreditar si hay signos o indicios de que ha sido abusada, respondió que no, que sólo un profesional en la materia podía discernir eso.

Los restantes testimonios de la Fiscalía fueron los de Alexis Endrizzi, uno de los denunciantes del juicio anterior, de gran exposición mediática y amigo del denunciante.

El testimonio de Endrizzi, de acuerdo a nuestra fuente, fue extraño. Porque dijo haber visto que, en esos viajes en auto, el acusado lo tocaba a Tavares. Ahora bien, nunca especificó en qué parte del cuerpo lo tocaba, de qué manera, etc. Y tampoco este punto  fue consultado por el fiscal Molina.  Este testimonio también fue refutado por otro testigo presentado por la defensa, como relataremos más adelante.

Los otros testimonios fueron realizados por las madres de Tavares, Sra. Sandra Mujica y de Endrizzi, Sra. Nancy Ruiz Díaz.

La Sra. Mujica, dijo que su hijo tenía importantes problemas de conducta antes de ingresar a la parroquia y que ella prefería que su hijo esté en la Iglesia “antes de andar drogándose con malas juntas”.

 También manifestó no conocer a la psicóloga de su hijo, y dijo que Tavares, “no fue más” a consulta, en franca contradicción con lo que declaró su hijo, quien dijo que desde 2018 hasta ahora, concurría 3 veces a la semana.

A su turno, la defensa le consultó a  la Sra. Ruiz Díaz : “¿Usted, concretamente, del hecho que se ventila en este juicio, tuvo o tiene conocimiento directo o por dichos de terceros?”.

Respondió que por dichos, es decir, de oídas.

Consultada acerca de si ella vio o percibió en algún momento alguna conducta de Escobar Gaviria desordenada en cuanto a lo sexual, respondió que no, que solo vio conductas malhumoradas o retos del cura hacia los monaguillos en el ámbito de la misa.

LOS TESTIMONIOS DE LA DEFENSA

Por la defensa comparecieron: la Sta. Luciana Gaztelumendi, la Sra. Ángela Enrique y el Sr. Lionel Palacios, ex monaguillo en la misma época que Tavares.

El testimonio más fuerte fue el de la Sra. Enrique, abuela de cuatro jóvenes que eran monaguillos en ese entonces, quién relató que, en ocasión del primer juicio, fue “visitada” en plena noche por unos policías de civil, comandados por un tal Sr. Palavecino, quienes querían incautar los celulares de sus nietos, y ella no lo permitió, ya que no tenían ninguna orden judicial, solo dijeron que iban “de parte del fiscal”. Este hecho fue informado, con todos sus detalles, por este medio el mismo día que ocurrió, el 25 de febrero de 2017. (https://fmsensacion887.com.ar/nota/136/llamativo-accionar-policial-a-la-medianoche-)

Declaró también,  que en aquella oportunidad había sido visitada por el Dr. Leandro Hanemann, hijo del ex Intendente y de la actual intendenta de Lucas González, quien intentó persuadirla de que denuncie al cura Escobar Gaviria, en virtud de que había “muchas víctimas” en el pueblo.

 La Sra. Enrique respondió que “El cura Escobar Gaviria era una excelente persona y que nunca había tocado a ninguno de sus cuatro nietos que eran monaguillos, no lo voy a denunciar.” 

Este testimonio de la Sra. Enrique,  revela nuevamente el interés político que había en que se lo condene a Escobar Gaviria. Este predicamento volverá a señalarse al final del juicio y será el propio acusado el que hablará de ello.

El testimonio del ex Monaguillo Leonel Palacios, desmintió lo que contaron Tavares y Endrizzi, acerca del tema de los supuestos abusos en el auto en ocasión de los viajes. 

 Palacios dijo que siempre en el auto de Escobar Gaviria iban sentados en el asiento del acompañante, él o en su defecto, otro ex monaguillo de nombre Daian Larrosa.

Esto era invariablemente así, ya que ellos dos, ya mayores,  tenían licencia de conducir y ocasionalmente, ellos le manejaban el auto. Dijo también que Tavares y Endrizzi mintieron al decir que en el asiento de atrás los otros chicos dormían. Relató que tenían una consola de juegos  y que viajaban jugando o charlando, nunca dormidos y que era inviable que el cura abusara de ellos en el asiento de adelante, sin que ningún otro de los chicos lo vieran.

La Sta. Luciana Gaztelumendi, en tanto, desmintió otro aspecto de la declaración de Tavares. El denunciante había consignado que se retiró de la Iglesia, cansado de los abusos del acusado.

Gaztelumendi, desmintió ese testimonio y reveló que el propio Escobar Gaviria le pidió que dejara de ser monaguillo porque Tavares, de 14 años ese momento, se fue a vivir, en concubinato, con una mujer de 18 años. Por ese motivo “el Padre Juan Diego le dijo que era un mal ejemplo para los otros chicos y que en esa circunstancia, él no podía estar frente al altar.” –dijo la testigo.

LOS ALEGATOS

En su alegato el Fiscal Rodolfo Molina, hizo hincapié en el que llamó “desgarrador testimonio de la víctima y sus familiares y allegados” y en el supuesto “tremendo daño psicológico” que sufre el denunciante a la raíz de los supuestos abusos. Solicitò 12 años de prisión para el acusado.

El alegato del letrado querellante Dr. Mariano Navarro corrió por los mismos carriles que la fiscalía, con el dato de color que olvidó pedir la pena.

El alegato de los defensores, Dr. Milton Urrutia y Dra. Alejandra Pérez , se desarrolló en dos ejes: la refutación de los testimonios y la puntualización de la falta de pericias que prueben los abusos.

En el primero de los ejes pusieron de manifiesto algunas contradicciones entre lo declarado por el denunciante y sus propios familiares y amigos, y también contra lo declarado por los testigos de la defensa.

Una de las contradicciones más elocuentes fue que Tavares dijo que entre 2018 y la actualidad asistió regularmente de dos a tres veces por semana  a la consulta de la  psicóloga que llamaban “Verónica” sin consignar el apellido de la profesional, y su madre, la Sra. Sandra Mujica dijo que había ido a la psicóloga 2 ó 3 veces y “no fue más”.

Por otro lado, la defensa cuestionó fuertemente la inexistencia en la causa de prueba pericial. Es decir, se ventiló en este juicio el supuesto gran perjuicio psicológico que los supuestos abusos causaron a la víctima, pero se omitió presentar pericias al respecto, ni se citò a declarar a los profesionales intervinientes y sobretodo, faltó la “prueba estrella” es decir: La Cámara Gessel. No se realizó.

La defensa hizo mucho hincapié en esto. Dijeron que sin pericias no hay forma de demostrar abuso. Que no se puede condenar a alguien solamente con dichos.

En este punto el Fiscal Molina solicitó derecho a réplica y dijo que con ese criterio, que sean los médicos y psiquiatras los que lleven adelante la tarea de juzgar, dijo que los jueces pueden prescindir de la prueba pericial.

El Dr. Urrutia lo refutó,  diciendo que las pericias son la clave en estos casos y que nadie salvo un profesional formado en la materia puede discernir si una persona presenta signos de haber sido abusado o no.

Por último, el acusado tuvo la oportunidad de hablar.

Juan Diego Escobar Gaviria repitió lo que dijo en el juicio anterior, acerca de que es víctima de una trampa llevada a cabo por el ex Intendente Hanemann.

El cura relató que desde la Parroquia llevaba a cabo acciones y tenía posiciones públicas activas contra el tráfico de drogas y la trata, cosas de las que, por acción u omisión, responsabilizaba a Hanemann.

Dijo también que Tavares y Endrizzi eran unos “mentirosos” pero que ya los había perdonado. Además hizo una interesante revelación, dijo que en una oportunidad, Tavares se había fracturado una pierna y, como su madre debía trabajar y no podía cuidarlo, se quedó durante toda su convalecencia en la casa parroquial. Dijo que, si hubiese querido abusarlo era esa a oportunidad perfecta.

Tavares guardó silencio ante esta impactante revelación.   

GRAVE OMISIÓN DE LA FISCALÌA Y LA QUERELLA

Como un dato de color, pero a su vez de gravedad, nuestra fuente nos puso al tanto de una grave falla del Fiscal Rodrigo Molina y del letrado querellante Mariano Navarro.

Aunque parezca increíble, ni uno ni otro llevó el legajo. Así como lo lee, estimado lector, no llevaron los papeles, se olvidaron.

De hecho, hemos conseguido el documento a través del cual solicitan la copia del legajo el 20 de noviembre, es decir, una vez finalizado el debate del juicio.

 

EL ROL DE ALGUNOS MEDIOS

Sorprende que  en muchos de los medios provinciales, que, en el anterior juicio, profusamente han publicado hasta las actas de los testimonios y que tenían corresponsales en el tribunal, en esta oportunidad han publicado escuetas crónicas con muy pocos detalles. Deduzca el lector los motivos de este silencio mediático.  

 

Ricardo Delgado 

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